Hola. Hoy leía un reportaje en El País titulado "Pizarra con tizas en la era de Internet"
Es un artículo donde publican comentarios del colega Pere Marquès, de la Universidad Autónoma de Barcelona, experto en el uso de las TIC en educación: http://dewey.uab.es/PMARQUES. Estoy de acuerdo con Pere, ¡cómo no!, y me considero uno de estos especialistas que YA VIVEN el futuro cercano que comenta:
"Algunos especialistas imaginan un futuro en el que el maestro dará clase pulsando sobre una pizarra digital interactiva conectada a Internet. Desde allí encargará, por ejemplo, un trabajo sobre células madre. Los alumnos trabajarán colectivamente comunicados mediante servicios de mensajería instantánea y recabarán datos en motores de búsqueda. Accederán a las últimas noticias en diarios y revistas especializadas y lo ilustrarán con fotos de Flickr y vídeos de YouTube. Colgarán el resultado en un blog colectivo y lo presentarán oralmente en clase. Los padres podrán seguir los progresos de sus hijos consultando el blog desde casa. "Es necesario adecuar los sistemas de educación actuales a Internet. Muchos de los efectos positivos de la Red están aún por descubrir", observa José Antonio Millán, editor digital especializado en cultura y nuevas tecnologías".
Es evidente que ante esto, saltan muchas voces en contra (léanse los comentarios expuestos por profesores y estudiantes a esta noticia debajo de la publicación del artículo). Quienes hayan tenido una mala experiencia (profes leyendo en clase aburridos PowerPoint, por ejemplo), ENDEMONIARÁN a todo profe que se atreva a hablar bien de las TIC y su uso. Equivocada opinión, desde mi punto vista, porque no se puede generalizar algo por haber sufrido una mala experiencia. Aquí conviene recordar, como decía hace poco el colega Rafael Martínez Cervantes en una lista de discusión de la Universidad de Sevilla, que para tomar o dar una opinión sobre algo tan amplio, conviene tener una amplia muestra representativa, o dicha opinion será bastante sesgada. ¿Verdad? Es lo primero que nos enseñan en la Facultad en temas de investigación: para generalizar, siempre hay que hacerlo con datos contrastados y con una muestra significativa. Pues esto hay que aplicarlo a cualquier ámbito de la vida, si queremos dar un punto de vista con sentido y "medianamente serio".
Y mi impresión, por la experiencia que tengo en la formación de profesores universitarios y no universitarios en el uso didáctico de las TIC en el aula, me dice que cabe hablar de dos problemas fundamentales que se plantean en los comentarios de los profesores que rechazan frontalmente las TIC:
1) Falta de formación en el tema de las TIC:que les impide ver/conocer las ventajas, las posibilidades, otros enfoques metodológicos, otra forma de entender la educación/formación (no basada en la transmisión de información), etc.
2) Resistencias al cambio (miedo a lo desconocido): el profesorado que rechaza las TIC encuentra que debe dedicar mucho más tiempo a preparar materiales online, a tutorizar a sus alumnos (contestando correos o proponiendo debates a través del foro, por ejemplo), a estar pendiente de "la máquina" (pc)... y no está dispuesto a esto. Pero no sólo eso: ¡cambiar yo a mis 50 años con todo lo que sé! Esto es "lo peor" que puedes escuchar de un profesor con experiencia. ¿Piensa en él mismo, en su método de enseñanza, se consigan o no los resultados (que ya estamos viendo que pueden mejorarse y mucho en todas las áreas, especialmente en idiomas, matemáticas y lengua? Yo creo que sí, y se olvida de que el enfoque hay que ponerlo en el que aprende (no en el egoísmo de mi posición como profesor todopoderoso).
El cambio supondría ofrecer más apoyo (menos transmisión), más oportunidades de aprendizaje con tareas motivantes (más tiempo para aprender haciendo, y menos para hablar y dictar apuntes sin sentido), etc. En definitiva, el primer problema está condicionando este segundo, por supuesto, y ahí está una de las claves de por dónde debemos dirigir nuestros esfuerzos: formación del profesorado tanto en la formación inicial como en formación continua, MÁS mayor inversión en educación, menos ratio profesor-alumno, menos burocracia, más autonomía a los centros, procesos de formación en centros e intercentros basados en necesidades reales, mayor investigación del profesor de su práctica (metodologías de investigación-acción), etc.
Saludos.